El presidente de la Federación de Almaceneros de Buenos Aires, José Mario Candiota, alerta sobre el cierre masivo de kioscos en Argentina y la complicada situación que atraviesan los negocios de proximidad, amenazados por la recesión, la inflación y la caída del poder adquisitivo.
En un año marcado por la profundización de la crisis económica, el sector de los kioscos y almacenes de barrio en Argentina atraviesa una situación crítica. Según datos aportados por José Mario Candiota, presidente de la Federación de Almaceneros de Buenos Aires, 16.000 kioscos cerraron sus puertas en los últimos doce meses, un reflejo dramático del impacto de la recesión y la inflación sobre los comercios de proximidad.
“Estamos viviendo un contexto muy complicado”, afirmó Candiota en diálogo con La Otra Mirada de FM Espacios. Explicó que el cierre masivo de kioscos es consecuencia directa de una política económica que no logra frenar la caída del consumo, agravada por aumentos mensuales que superan el 5 o 6%, muy por encima de los incrementos oficiales.
El aumento en los costos básicos como luz, gas, impuestos y combustibles golpea con fuerza a los almaceneros, que a diferencia de grandes cadenas o supermercados, operan con estructuras más pequeñas, familiares y con menos empleados. “Dentro de lo malo, seguimos subsistiendo porque trabajamos con pocos empleados y tenemos un vínculo muy cercano con nuestra comunidad”, sostuvo.
Pese a ello, Candiota reconoció que la situación “no va a mejorar” en el corto plazo. La caída del poder adquisitivo, la devaluación abrupta de diciembre de 2023 y la consecuente pérdida del salario real mantienen a los consumidores restringidos, lo que a su vez limita las ventas en los comercios de barrio, tradicionalmente el sostén de las economías locales durante las crisis.
Para afrontar esta realidad, los almaceneros optaron por modificar sus métodos de compra, prefiriendo proveedores pequeños y menos conocidos que ofrecen productos de calidad, pero a menor costo. “Las primeras marcas casi no se venden en los barrios comunes”, señaló, y agregó que la gente compra menos cantidad, varias veces al día, adaptando sus consumos a sus posibilidades.
Respecto a la reciente desregulación de las importaciones, Candiota señaló que, si bien impacta indirectamente al presionar precios a las empresas, los consumidores son cautelosos y evitan productos desconocidos importados, manteniendo la preferencia por lo local y accesible.
Consultado sobre si hay reclamos o estrategias de organización para sostener el sector, el dirigente explicó que buscan negociaciones para obtener descuentos en impuestos municipales y otros gastos, aunque reconoció la dificultad de conseguir apoyo estatal. “No hubo un gobierno que nos diera una mano real; los grandes supermercados tienen prioridad, pero los negocios de barrio somos los que damos trabajo a muchas familias”, enfatizó.
Entre las medidas positivas destacó la implementación de la “Cuenta NEI”, una modalidad de pago con descuento para ciertos rubros que facilita a los consumidores comprar con mayor facilidad y fomenta el consumo en negocios de proximidad.
Sobre la situación social, Candiota advirtió que la clase media argentina prácticamente desapareció y que más del 70% de la población se encuentra en una situación económica difícil. En este contexto, remarcó que el consumidor tradicional cambió sus hábitos: “Antes se compraba en cuotas para mejoras en el hogar; ahora se compra comida en cuotas, y muchos no pueden ni sacar fiado”.
Finalmente, el presidente de la Federación de Almaceneros de Buenos Aires dejó un mensaje de esperanza y compromiso: “La fe no la perdemos. Estamos haciendo todo lo posible para sostener el sector, y seguiremos luchando para que esta situación mejore”.